¿PUEDES CONFIAR EN TUS EMOCIONES?
En esta breve nota me gustaría compartir contigo algo interesante y esclarecedor sobre la dinámica de la conducta y esfera afectiva humana; tiene que ver, en general, con la causa de nuestras —a veces contradictorias— emociones y, muchas veces, hasta sorpresivas.
¿No es cierto que a veces consternados nos hemos preguntado “¿Por qué dije o hice esto, si yo no soy así?” El Dr. James Dobson, psicólogo y prominente consejero familiar, nos ayuda con la respuesta o el por qué. Él relata lo siguiente: "Hace algunos años escribí un libro titulado: "Emociones: ¿puede usted confiar en ellas?", en el cual utilicé casi doscientas páginas para responder mi propia pregunta de una forma negativa. Con toda franqueza, no necesitaba tantas páginas para responder dicho planteamiento. Pues la respuesta es un definitivamente, NO; no podemos confiar en nuestros sentimientos y pasiones para dejarles gobernar nuestras vidas o evaluar el mundo que nos rodea. Las emociones son indignas de confianza, parciales y caprichosas. Mienten con tanta frecuencia como las emociones que dicen la verdad. Pueden tener base bioquímica o de 'aprendizaje', y también son influenciadas por las hormonas, especialmente durante la adolescencia, y varían dramáticamente desde la mañana, cuando estamos tranquilos, hasta la noche, cuando nos sentimos cansados”.
Definitivamente, las emociones cambian como un caleidoscopio de colores, no son rígidas, sino flexibles, van y vienen y experimentan diferentes intensidades según la experiencia que vivamos en el momento, lugar o persona con quien estemos. Por lo general, no suelen ser estables.
De nuevo el Dr. Dobson arroja luz sobre este sombrío entorno al revelarnos —desde su perspectiva personal— parte de la fórmula de la madurez emocional cuando añade: “Una de las evidencias de la madurez emocional es la habilidad y la disposición para desechar los sentimientos circunstanciales, y gobernar nuestro comportamiento con el intelecto y la voluntad".
La lección que se desprende de las palabras reflexivas del Dr. Dobson, es clara y sustancial. En conclusión, debemos ser cuidadosos cuando confiamos en nuestras emociones, pues no son inertes ni perpetuas, son como la espuma y a menudo volátiles porque pueden sorprendernos, es decir, de forma imprevisible pueden traicionarnos en cualquier momento insospechado.

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