¿DEBO CAMBIAR MI ESTILO DE VIDA?


Probablemente. Es normal que la mayoría de las personas enfermas desean ponerse bien de salud, pero lo que muchas de ellas erróneamente entienden por ponerse bien frente al médico es: "Póngame igual como yo era antes de enfermar". Pero en realidad, no es así de fácil.

Para todos es un hecho demostrado que los elementos del estilo de vida personal como fumar, una dieta pobre, la exposición a las radiaciones y venenos, la falta de ejercicio y el pensamiento negativo, son factores que pueden causar o promover la enfermedad. Otro hecho significativo que no debemos tampoco ignorar es que la mayoría de los pacientes que consiguen curarse hacen importantes cambios en su estilo de vida; lo que significa mejorar la calidad de la misma. ¿De qué manera? De la siguiente: Si sólo se ataca la enfermedad sin mejorar el sistema subyacente, es decir, el marco circunstancial de vida o el terreno biológico (organismo), el cuerpo generalmente volverá a enfermarse.

Por otro lado, no deja de ser lamentable el hecho de que algunas personas no llegan a tomar plena conciencia de cambiar su estilo de vida sino sólo hasta que se enfrentan a una enfermedad grave o mortal; como suele ser el caso del cáncer. Esta enfermedad puede ser entonces el estímulo necesario para estas personas que les fuerza a aprender sobre cómo curarse y a la vez descubrir cómo vivir una vida más sana y feliz. ¡Pero qué triste que uno tenga que llegar a una crisis para ser más responsable consigo mismo!

Ahora, piense en lo siguiente, existe un gran número de pruebas de que los sujetos más activos y saludables y que guardan una buena dieta, son moderados y tienen a la vez buen sentido del humor, un descanso reparador y están libres de vicios en general, Y, como es de esperar, todo esto en conjunto les permite tener una agradable sensación de bienestar interno. Además, las personas que han realizado estos cambios en su modo de vivir incluso afirman que su actitud hacia la vida también cambia. Se sienten más contentas, despiertas y con criterio positivo. Debido a esto, se comunican mejor con los demás, su trabajo les resulta más sencillo, y se sienten más capaces de enfrentarse a las tensiones y dificultades de la vida cotidiana. Obviamente, el cuidado y la atención personal es básico para alcanzar esta deseable condición. Ante esta realidad, muchos de forma inteligente desean de igual modo adoptar un estilo de vida que les ofrezca la posibilidad de mejorar su salud y la calidad de sus vidas.

No deja de ser cierto que en la vida todo tiene su precio, y la buena salud también. Sí, tener salud requiere cambios, sean grandes o pequeños. Y, por supuesto, usted puede cambiar... sólo, si se lo propone. 

Pero, ¿Qué significa cambiar el estilo de vida de uno? Básicamente, significa modificar nuestra actitud y conducta sobre: alimentación, entretenimiento, descanso, ejercicios físicos y trato con las personas que nos rodean (a nivel social y familiar). 

Si desea entonces hacer cambios en su estilo de vida, puede comenzar en la forma siguiente:
Analice en general la forma en que vive ahora. Decida qué cosas le gustaría cambiar. Defina si necesita saber o entender más acerca de cómo trabajan su cuerpo y su mente para conseguir metas propuestas. Enumere los cambios que le gustaría efectuar en sus hábitos diarios. Escoja el cambio que le gustaría realizar primero por orden de prioridades. Plantéese estrategias por las que pueda conseguir dicho cambio. Considere los posibles tropiezos: ¿Qué obstáculos debe superar para llevar a la práctica sus planes? Disponga, si lo necesita, de todos los elementos para obtener apoyo adicional que le ayude a cambiar. Replantee de nuevo su escala de valores.
Y, finalmente, si en verdad quiere recuperar su salud, lleve a la práctica el plan de vida que haya escogido con la cooperación de su médico, terapeuta, o profesional de la salud.

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