CUIDA Y QUIERE A TU HÍGADO
A todos mis pacientes les recuerdo la importancia y funciones del hígado como uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, debido fundamentalmente a la gran cantidad de funciones importantes que lleva a cabo a lo largo del día, y que nos permite en gran medida disfrutar de una buena salud.
Dada su importancia, resulta fundamental seguir una serie de pautas o hábitos que ayuden a la hora de cuidar el hígado, cuestión que –en gran medida- ayuda el seguimiento de una alimentación sana, rica en frutas y verduras frescas, así como evitar al máximo el alcohol y el consumo excesivo de algunos fármacos, los cuales son grandes enemigos del hígado. Además, es especialmente útil depurar el hígado al menos una vez al año.
Sea como fuere, entre las enfermedades que a día de hoy de forma más común afecta a este órgano es la conocida como hígado graso (esteatosis), tan habitual en la actualidad con el incremento del sobrepeso y la obesidad, los cuales aumentan cada año peligrosamente.
Mis sugerencias, a fin de mantener una óptima función hepática, son las siguientes:
Debido a que el hígado se ve muy afectado por la ansiedad y el estrés hay que procurar mantener un estado de calma y tranquilidad puesto que la agresividad, tanto exteriorizada (cólera), como interiorizada (ira), lo dañan y alteran su funcionamiento natural.
La alimentación es fundamental sobre todo si el hígado no funciona bien. Los excesos en la comida le sobrecargan y alteran su ritmo y su eficacia. Para ayudarle hay que hacer una dieta saludable en la que predominen las frutas y las verduras frescas.
Consumir chocolate con un hígado que ya tiene dificultades puede llevar a este a sufrir múltiples afecciones ya que ese estado de sobreactividad daña su armonía.
Se debe controlar asimismo el consumo de azúcar ya que sobrecarga el trabajo hepático, volviéndose éste más lento y haciendo que no cumpla bien sus funciones.
Hay que realizar algo de ejercicio pues ayuda al hígado a "desestresarse” y el organismo suelta tensión acumulada. El ejercicio debe ser moderado y debe adaptarse a la condición de cada persona, pero no hay que hacer esfuerzos violentos o continuados ya que éstos lo dañan.
Consumir bebidas alcohólicas con moderación y evitarlas por completo en caso de que ya exista alguna patología hepática.
Evitar el sobrepeso y la obesidad.
Tener cuidado con el uso excesivo de medicamentos ya que pueden originar toxicidad en el hígado.
Hay algunas plantas recomendables para la salud del hígado como el diente de león, alcachofa, cardo mariano (milk thistle), manzanilla, rábano negro y boldo (ésta última tomar con moderación).
Debemos tener presente que para mantener una buena salud en general, será imprescindible tener los siguientes cuatro ingredientes: cuidar nuestra alimentación, hacer ejercicio regular y metódico, tener un descanso reparador y, finalmente, como principal ingrediente activo, será mantener paz mental o saber manejar los niveles de estrés.

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